Chulo el detector molecular del Ejército
Esta semana en San Cayetano apareció una caja fuerte a media calle. Cundió la alarma y todos sospecharon que adentro tenía una bomba. Ni tardos ni perezosos, los vecinos hablaron a las autoridades, y hechos la mocha llegaron elementos del Ejército Mexicano con un aparato denominado “detector molecular”, algo así como un sistema mimetizador del doctor Chunga, pero costó una barbaridad. Bueno pues, todos dijeron que así las cosas, lo que dijeran sería verdad. Señalaron los investigadores que el aparato dichoso señalaba que, efectivamente, adentro de la caja fuerte había un explosivo, pero que tenían que esperar a los expertos en desarmar bombas. Eran como las nueve de la noche, y los expertos llegaron a eso de las cuatro de la mañana. Finalmente se informó que se trataba de joyas y que el detector molecular, así que digan que qué bruto, que sea muy exacto, pues no. Porque, explicaron, lo mismo pudo tratarse de una pistola de chinampinas, una bomba bomba, una bomba yucateca, un cuchillo. Y luego entonces, ¿para qué demonios sirve el detector molecular? Pues sepa, pero, argumentaron, de que había algo adentro de la caja, había algo, y lo dijo el de-tec-tor mo-le-cu-lar. No pues sí.
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